Los meses habían avanzado con una calma engañosa.
En la superficie, todo parecía girar en torno a un solo acontecimiento: la gran boda de la princesa Syla.
La manada entera se encontraba envuelta en preparativos, celebraciones anticipadas y rumores emocionados sobre el enlace que uniría linajes y fortalecería alianzas.
Era un evento que mantenía ocupados a todos.
Que distraía. Que hacía olvidar la tragedia anterior.
Porque bajo esa capa de aparente armonía, las heridas del pasado seguían abierta