Al salir al claro central, el murmullo de la manada se convirtió en un silencio reverente.
Todos estaban ahí.
Hombres, mujeres, guerreros, ancianos… incluso los más jóvenes se habían acercado, curiosos, inquietos, como si algo dentro de ellos supiera que estaban a punto de presenciar un momento que quedaría grabado en la historia de la manada.
El Alfa Lysander apareció primero.
Su presencia imponía respeto, pero esa noche había algo distinto en él. No era solo el líder temido y respetado… era un