Veinticinco años después.
El reino de los lobos ya no era una simple manada.
Se había convertido en un vasto imperio que se extendía más allá de los antiguos bosques, atravesando montañas, ríos y territorios donde antes ninguna criatura había osado gobernar.
Las antiguas leyes de la manada seguían existiendo, pero ahora convivían con alianzas políticas, tratados de sangre y acuerdos con clanes que alguna vez fueron enemigos.
Y en el centro de todo aquello… estaba ella.
La Reina Luna Meissa.
Aque