Luna Meissa salió de sus aposentos aquella mañana con paso lento pero firme. Aún estaba recuperándose de todo lo que había ocurrido en los últimos días, pero su cuerpo se sentía más fuerte y su espíritu estaba lleno de una felicidad que no podía ocultar.
Había pasado por momentos terribles, momentos en los que creyó que lo perdería todo, incluso su lugar como Luna de la manada.
Sin embargo, el destino había cambiado su rumbo. Ahora llevaba en su vientre al cachorro del Alfa. Ese pensamiento ha