—Me alegra ver que ya te sientes más cómoda junto al astil del fuego— me confesó—. No quería que siguieran peleando por todo y menos ahora que nuestra situación es desesperante.
—El astil y yo nos hemos hecho grandes amigos—le aseguré—. Pero no entiendo porque crees que nuestra situación es desesperada. Conseguimos que se firmara un tratado de paz entre Ahiagón y Enerthand, por lo que ambos reinos están dispuestos a ayudarnos en la guerra contra los bárbaros.
Él no respondió y el temor en sus