—Necesito regresar a mis aposentos— alcancé a decirle—. Me siento indispuesta.
— ¿Está enferma? —Me interrogó preocupado.
Me habría encantado recordarle que sus maltratos no ayudaban a mi salud, pero ya no tenía fuerzas para pronunciar palabras y me limité a descender del caballo con su asistencia, y a caminar en busca de mis doncellas.
—Necesito descansar— les dije.
Probablemente todos advirtieron lo que me ocurría, sin embargo, el rey no pudo seguirme porque de inmediato lo rodearon los nobl