Hazel vestía una bata y llevaba el pelo recogido en un moño despeinado. Se preparaban para salir del hospital.
Se miró en el espejo de la habitación. Los ojos de Hazel brillaban con un atisbo de emoción, y su sonrisa era radiante a pesar del cansancio reflejado en su rostro. Su moño despeinado y su elegante bata la hacían parecer una reina guerrera, lista para conquistar el mundo tras una larga batalla.
"¡Qué ganas tengo de volver a casa!", dijo con voz llena de anhelo y los ojos llenos de lágr