A la mañana siguiente ~ Habitación del Alfa
El Alfa Noah abrió los ojos lentamente y soltó un gemido antes de incorporarse.
—Oh, demonios… —gruñó, recordando cómo se había emborrachado con Alex y Damien—. Voy a matar a esos dos…
Se tambaleó hasta el baño, con la cabeza latiéndole y la boca seca. Encendió la luz y entrecerró los ojos por el brillo.
—Estúpido… estúpido… estúpido… —murmuró—. ¿Cómo pude dejar que me convencieran? Soy el Alfa… debería dar ejemplo, no comportarme así.
—Oh, demonios…