La suavidad de esa beso...
Helena al principio ofreció resistencia. No quería nada de él, ni perdón, ni palabras de amor, ni un beso tan suave que la hizo derretirse en sus brazos. La boca de Russell se impuso y la dominó con una lenta pasión que quemó toda y cada una de sus frustraciones.
Ella suspiró, luego del beso. Hacía tiempo que no la habían besado con tanta dulzura.
―Ni creas que, regresaré. ―Helena tragó saliva―. ...Solo por esto.
Aquella sonrisa espeluznante apareció de nuevo en Russe