Helena se arrepintió de inmediato.
Apretó los labios; no, quiso morderse la lengua ahí en ese preciso momento. Se sintió tonta por haber sido impulsiva. Le dio un vistazo. Él se quedó mudo en todo ese momento.
La ira se le acumuló en el corazón, pero la contuvo por orgullo.
―Así que fue por eso... ―El comentario la sobrepasó. Se dio la vuelta para buscar la salida―. Espera, espera, puedo explicarlo.
Helena luchó por librarse del agarre de Russell, pero la enorme y poderosa mano que se aferró a