Helena notó el disgusto en el rostro de Russell.
Ella sonrió y miró sus manos entrelazadas. Le dio un apretón para llamar su atención. Él la miró con aquellos ojos oscuros y profundos.
―¿Ya se quiere ir? ―Helena le preguntó. Russell hizo un gruñido insatisfecho―. Resista.
La inauguración fue en pleno día, lo cual preocupó a Helena, ya que podía influir en la operación.
Russell y Roger se encargaron de organizar todo y ambos le asignaron una simple tarea: sacar a Roger de la fiesta.
Debía fingir