Linda calmó a su hija, pero Helena estaba alterada.
«¿Por qué ese maldit0 frasco estaba ahí?», pensó Helena, mientras, caminó en círculos por la sala de su casa.
Roger al principio no le había entendido hasta que ella explicó que el aroma era similar a la flor, pero tenía unos matices distintos.
Como el aroma sintético de su padre.
Su cabeza manejó varias hipótesis, pero, sobre todo, se regañó así misma. Tenía otra pista justo a lado todo ese tiempo, y no la había encontrado.
«Estaba tan cerca.