Linda mantuvo la mirada fija en Victoria.
La joven mujer, alta y curvilínea, sonrió divertida ante la actitud defensiva de la madre de Helena. Aquel gesto no duró mucho cuando recordó los momentos tensos que vivió durante el rapto de su amiga.
Su primo y ella, habían movido cielo y tierra para localizarla. Pero al final, alguien más les tomó la delantera, aunque nunca se explicó cómo fue que la encontraron.
―Dígame ―dijo Victoria―, ¿por qué desea irse de la manada que su esposo cuidó con tanta