Lobo Blanco VI.
-Esto es personal. -Dije con incredulidad.
La realización me golpeó comó un muro a toda velocidad.
Tax empezó a caminar a mi alrededor, como un depredador hambriento midiendo a su presa. Me quedé mortalmente quieto con la amenaza de las vidas de mi manada como recordatorio.
Su sombra se proyectaba sobre mí en cada vuelta, y el filo de sus garras brillaban con los últimos rayos del sol.
—Sabes, sobrino… —su voz rezumaba veneno—, siempre pensé que el destino tenía un retorcido sentido de