Capítulo 75.
—Estoy gratamente sorprendido con tu progreso en estos últimos años.
El tono de papá era mitad burla, mitad aprobación. Me habría sentido completamente orgullosa si no fuera porque, en ese preciso instante, me estaba costando hasta respirar.
—Gracias… padre —alcancé a decir, con la voz temblorosa y las manos aún clavadas en el suelo por el esfuerzo.
Él arqueó una ceja, divertido.
—Aun así —continuó—, no creo que esta demostración te alcance para que yo pueda convencer a tu madre de dejar en paz