Capítulo 84.
Tuve que tomarme un respiro. Usar el Velo me había dejado agotada.
Apenas el portal se cerró detrás de la última loba, mis piernas cedieron. Me senté en medio del bosque, con la cabeza apoyada entre las rodillas, intentando calmar el mareo que me nublaba la vista. El suelo estaba húmedo y frío, y el olor a miedo de las lobas todavía flotaba en el aire.
Respiré hondo, despacio. Mi cuerpo temblaba. Sentía el corazón golpeando en las sienes y el eco del poder todavía vibrando bajo mi piel, como