Capítulo 63.
Mis hermanos no se encontraban cerca. Podía escucharlos discutir sobre dónde poner a los "amigos" de Theo.
Salí por la puerta lo más silenciosamente que pude.
El lobo blanco ya me esperaba afuera de la cabaña, echado de costado sobre la nieve derretida como una enorme sombra de invierno. Bostezó apenas me vio, un gesto perezoso que me hizo sospechar que llevaba allí un buen rato.
No era la primera vez que lo hacía; de hecho, esa paciencia suya siempre me intrigaba.
Alguna vez le pregun