Capítulo 24.

Desperté con un peso extraño sobre mi brazo y otro sobre mis piernas. Tardé unos segundos en darme cuenta de que no era un ataque en medio de la noche, sino la invasión más normal del mundo: todos mis primos y hermanos se habían metido en mi cama.

Al parecer ya habían superado la etapa en la que esperaban a que despertara para tener una reunión.

Donovan roncaba con la boca abierta justo a mi lado. Teodore había reclamado la parte de mis pies y me los apretaba con su peso, como si fuera un p
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