Capítulo 136.
Orion dio un paso al frente, la voz quebrada, desesperada.
— ¡Deténganse! —rugió— ¡Deténganse ahora mismo!
No lo escucharon.
Los dos cachorros ya habían elegido. Sus cuerpos se lanzaron hacia mí con una torpeza peligrosa, demasiado rápidos para ser niños, demasiado impulsivos para medir consecuencias. Garras extendidas, colmillos al aire, el miedo convertido en furia.
Suspiré.
Giré apenas el rostro y miré a Alderik por encima del hombro.
Él arqueó una ceja, el gesto inequívoco, casi burlón.
¿Necesitas ayuda para contener a dos cachorros? Casi podía escucharlo hablar.
Rodé los ojos.
—Por supuesto que no.— murmuré.
El primero atacó directo al cuello. Me deslicé hacia un costado antes de que sus dientes cerraran el aire donde había estado mi garganta. El segundo intentó atraparme por la espalda, pero giré sobre el talón y su garra solo rozó la tela de mis pantalones.
No estaba atacando. Estaba midiendo.
Saltaron de nuevo, juntos esta vez, desordenados, confiando más