Capítulo 137.
Lo seguí.
No pensaba quedarme con la duda, no cuando su gruñido aún me vibraba en el pecho.
—Oye, espera…
—No.
La respuesta fue cortante, sin matices. Aceleró el paso entre los árboles, empujando ramas sin cuidado.
Bien.
Algo definitivamente le estaba pasando.
—Habla conmigo, Alderik. ¿Qué es lo que pasa?
—Nada. Déjame solo.
—No.
Se detuvo de golpe.
Yo iba demasiado cerca. Mi frente casi se estrelló contra su espalda ancha y rígida como piedra. Alcé la mirada, irritada.
—¿Qué demonios fue eso?
Giró lentamente. Sus ojos estaban oscuros, tensos, como si contuvieran algo que no quería soltar.
—Te dije que me dejaras solo.
—Y yo te dije que no —repliqué—. No cuando me gruñes y sales corriendo como si hubiera hecho algo imperdonable.
Apretó la mandíbula. Sus manos se cerraron en puños.
—No entiendes.
—Pues explícame —di un paso al frente—. Porque hasta ahora, lo único que veo es que hicimos exactamente lo que vinimos a hacer. Nadie murió. Nadie salió h