Rowan
No sabía nada de Clara. Solo que no había dejado de buscarla.
Desde que saqué a Edward de aquella cueva, ataqué a lo imposible y vi a Nancy morir devorada por algo que no comprendía, mi mundo se redujo a una única frase: encontrar a mi compañera.
Dejé a la manada en manos de mis dos más confiables, Damon y Lyra, y me interné en el bosque con Edward. Él se negó a quedarse atrás; con su lobo libre, sanó mucho más rápido de lo esperado.
Así que emprendimos la búsqueda, siguiendo cada rastro de su aroma, cada vibración que pudiera llevarme hasta ella.
—“No podemos parar” —gruñó Varek en mi cabeza—. “Su olor aparece y desaparece. Si la perdemos, dejará de ser parte de nuestras vidas."
Tenía razón. En forma humana, el rastro se desvanecía, era como buscar una aguja en un pajar.
En nuestro modo de lobo, el mundo era otra cosa… los olores, sonidos y sensaciones se agudizaban. Por eso corrimos por horas. Con las patas hundiéndose en la costra helada, los pulmones ardiendo, el corazón en