Roxie
Nunca fui de tener miedo.
Ni cuando descubrí mi concepción, ni cuando desperté con colmillos alargados en la boca y sangre en la lengua. Ni siquiera cuando vi a mi madre desafiar a la mismísima Muerte con una broma extremadamente pesada.
Pero lo que Clara desató esa noche… eso sí me dio miedo... Aún peor; pánico.
No fue fuego ni hielo, ni siquiera era un poder que pudiera entenderse. Era algo más antiguo, más cruel, algo que ni siquiera debería existir.
Y yo lo había visto abrirse paso a través de su piel como grietas en una estatua a punto de colapsar.
Cuando por fin logré arrastrarla fuera del bosque, su pierna —esa misma que había estado fracturada en dos, con el hueso asomando como una lanza grotesca— estaba curándose demasiado rápido. Pronto no quedaría nada, ni rastro del quiebre, ni cicatriz. Como si nada hubiera pasado.
Y lo peor no era eso.
Lo peor era que la marca que Rowan había dejado en ella, ese lazo invisible que la hacía suya, estaba… desvaneciéndose.
Cada vez q