Clara
El aire del bosque olía a tierra húmeda, a nervios y a... esperanza.
Estaba de pie, entre mis compañeros, con las manos delante de mi cuerpo y tan apretadas que los nudillos me dolían.
Mi vestido azul, ese que me hacía sentir como una princesa, se movía con la brisa.
Mis piernas temblaban.
Y mi corazón…
Ese no sabía si quería quedarse en el pecho o salir corriendo ya.
Mi mirada estaba fija en el suelo, pero sabía que él estaba ahí.
Rowan.
Sentí su presencia antes de oír su voz.
Cuando com