—Exacto. Él no puede controlarte si te controlas tú misma —Lena se acercó y se sentó a mi lado, dejando una distancia prudente—. La loba que te ayudó en la biblioteca, la que mencionaste... ella trabajaba para tu padre, ¿no es así?
—No lo sé. La vi en la biblioteca —dije, recordando el terror—. Eiden entró a bsucarme a la biblioteca justo cuando ella sacó y me atacó con un cuchillo. Intentó matarme. Luego supe que fue mi padre quien la envió. Me dijo que era para protegerme.
—Vaya protección...