Lucian no supo cuánto tiempo caminó.
Después de dejar atrás a su familia y el entierro de Veer, simplemente siguió avanzando entre los árboles sin prestar demasiada atención al camino. El bosque entero estaba cubierto por nieve y oscuridad, y el frío golpeaba las ramas desnudas mientras el viento atravesaba el territorio como un lamento constante.
Pero él apenas sentía algo.
La muerte de Veer seguía clavada dentro de su cabeza como una herida abierta.
Cada vez que cerraba los ojos veía el momen