Durante las dos semanas que siguieron a la revelación de su linaje, Aeryn se sumergió por completo en la compañía de las brujas de las Tierras Oscuras. Estas mujeres antiguas, marcadas por la sabiduría de siglos y la energía del mundo oculto, la recibieron no como una forastera, sino como la hija de una profecía cumplida. Aeryn, o Nyrea Ignarossa como comenzaban a llamarla en voz baja, se encontró rodeada por un entorno donde la luna, el fuego y la sangre eran los pilares de un conocimiento que