El viento soplaba con un aullido constante entre los árboles retorcidos que marcaban el límite de las Tierras Oscuras. Era un lugar cargado de magia ancestral, tan antiguo como los primeros pactos lunares. Aeryn observaba el paisaje con una mezcla de respeto, expectativa y una pizca de temor.
Montada sobre su caballo, con la capa ondeando tras ella y Shânkar caminando a su lado con paso elegante, reflexionaba sobre lo lejos que había llegado. De loba desterrada, humillada ante su manada, a lí