Elaria gritó de furia mientras arrojaba una bandeja de plata contra la pared de su habitación. El estruendo metálico hizo que una sirvienta que pasaba por el pasillo diera un respingo, pero no se atrevió a asomarse.
Los rumores ya habían llegado hasta ella. Darien había vuelto. Y con él, el hedor inconfundible de Aeryn impregnando su piel. Había escuchado a escondidas que no solo se habían reencontrado, sino que él había luchado por mantener su vínculo, desafiado al consejo y rechazado tomar o