El silencio de la Torre del Alfa se volvía más denso con cada amanecer. Desde el destierro de Aeryn, Darien se había convertido en un fantasma dentro de su propio hogar. Encerrado en sus habitaciones, apenas comía, no atendía reuniones, y se negaba a salir salvo cuando el deber lo exigía con urgencia. La mayor parte del tiempo delegaba decisiones a Cael y a su madre, Nerysa, que cargaban con el peso de una manada fracturada.
Cael, aunque fiel, comenzaba a tambalearse bajo la presión. Nerysa, f