Capítulo 39.
En ese momento no supe qué hacer por primera vez.
Si me defendía, revelaba a Nicolás y destruía su carrera. Si me callaba, me convertía en la paria de la ciudad.
— Si tanto quiere ver una marca, tía... — una voz gélida, profunda y cargada de una autoridad que hizo vibrar los cristales del vestíbulo, cortó el aire.
Todos se giraron. Nicolás estaba al final del pasillo con una mirada de Alfa dominante que nunca antes había mostrado en público. Su presencia era tan imponente que los guardias bajar