Capitulo 14.
Entré en ese salón y sentí que la temperatura bajaba diez grados de golpe.
La cena familiar de los Montesco no era una reunión normal, era un campo de batalla decorado con los lujos más costosos.
No vine aquí por voluntad propia, después de lo que pasó en aquella gala lo último que deseaba era entrar en el territorio del clan noche.
Mientras caminábamos hacia la mesa sentía las miradas clavadas en mí. Me sentía pequeña y fuera de lugar como si me hubiera metido voluntariamente en las fauces de