Capítulo 88. Ecos en Lyon.
La madrugada en Lyon tenía un frío que se filtraba por cada rendija del avión privado. Iris, con las muñecas entumecidas por las esposas plásticas, miraba la ventanilla empañada. No veía nada, solo la neblina densa y las luces lejanas del aeropuerto. A cada movimiento, dos hombres vestidos de negro ajustaban sus armas, como si ella, frágil y temblorosa, pudiera representar una amenaza.
El Arconte descendió primero. Su figura alta y rígida contrastaba con la parsimonia de los guardias. No parecí