Capítulo 75. El colibrí.
La mañana había sido más larga de lo habitual para Alejandro y Valentina. Apenas salió el sol, Camilo llegó a la finca con un café en mano y la expresión de alguien que no pensaba suavizar la conversación.
—Ya está hecho —anunció, apenas cruzó la sala.
Alejandro lo miró por encima de la taza que sostenía.
—¿Qué hiciste exactamente?
—Un seguimiento discreto —respondió Camilo, sin sentarse todavía—. Un hombre de confianza la va a seguir desde que salga del colegio. Sin acercarse demasiado, sin le