Capítulo 68. Bajo la línea de fuego.
El rugido del motor de la moto resonaba en sus oídos, pero Julián apenas lo registraba. Lo único que veía en su mente eran los labios de Iris, el calor breve pero punzante de ese beso en el mirador. Había sido un segundo de fuego, y ahora lo sentía como una deuda peligrosa que no iba a poder saldar sin quemarse.
El aire frío de la noche le golpeaba el rostro mientras descendía por la carretera. El paisaje era una mezcla de sombras y luces lejanas, como si Medellín estuviera tratando de llamar s