Capítulo 31. La mujer que sabía demasiado.
La casa donde Leonor Márquez se refugiaba no tenía dirección visible ni nombre en el buzón. Estaba rodeada por pinos, oculta entre colinas que parecían tragarse el viento. La cabaña era pequeña, de paredes entabladas y ventanas oscuras, como si quisiera volverse invisible entre los árboles.
Desde hacía semanas, Leonor vivía allí, bajo la vigilancia intermitente —y silenciosa— de Iván Guerrero. Él le había conseguido ese escondite luego de que ambos confirmaran que Eloísa sospechaba de ella. No