Capítulo 12. Ecos en tres tiempos.
**La madre del lobo**
Eloísa Restrepo de Castaño caminaba descalza por el jardín trasero de su hacienda en La Calera. El pasto, aún húmedo por el rocío, no la incomodaba. Había algo casi ritual en ese contacto con la tierra. Como si al pisarla, recordara quién era.
Un pájaro graznó en un árbol seco. Eloísa alzó la mirada. No lo veía, pero lo escuchaba. Igual que a sus enemigos. Invisibles, pero audibles. Especialmente ahora, cuando el nombre de Emilia empezaba a sonar con una fuerza peligrosa.