Susan:
Él se disculpó.
Anunciando que tenía unos asuntos urgentes que atender, y que su secretario me conduciría al helipuerto.
Además, prometió que en el transcurso del día le transferiría los cincuenta mil dólares que me había prometido en pago.
Me sentí tan mal.
No era que esperase que me abrazara y confesase su amor eterno había mí, peto después de haber estado juntos, y de haber Sido amantes, su frialdad y palabras cortantes eran un duro choque para mis emociones.
En la limosina, me puse a