Omër:
La subasta de mis reliquias ha atraído a una buena multitud está noche. Por doquier se pasean millonarios y socialités, observando las prensas y comentando entre sí.
El champán fluye, la orquesta toca, y Susan se mueve entre sus invitados, encantando los a todos con su sonrisa, y sus enormes ojos azules.
—¿Es usted el propietario de tan magnífica colección?- me increpa una morena, alta y delgada, de seguro es una de esas modelos de farándula.
—Así es. – bebo de mi copa con lentitud, inten