Christian:
Aterricé en Río de Janeiro, y a los cinco minutos ya me estaba llamando mi primo.
—Sí, cuéntame. ¿ Que carajos te pasó ahora?
Víktor bufó.
—Resulta que hace dos días, estaba yo con un grupo de búlgaros cerrando un trato. Vino una sumisa a bailar para nosotros, y la rubia terminó sentada en mi piernas, haciendo el baile.
—No me digas que…- liberé una carcajada.- tu mujer andaba por ahí cerca.
—Pues sí. Se la pasa juntándose con Sonée y Kilie, imagínate. Llegó al club en el peor