Maximiliano miró el teléfono en su mano, como si de repente el peso del mundo estuviera sobre él. Apenas era mediodía y su cabeza ya parecía estar a punto de explotar.
Amelie.
En medio de todo el caos, de la confirmación del embarazo, del shock absoluto al enterarse de que eran trillizos, Amelie había quedado en segundo plano. Y eso era un problema.
Había estado tan enfocado en Ariadna y en la conversación que debía tener con Leonardo que había olvidado por completo la tormenta emocional en l