Leonardo Valdés se encontraba sentado en su despacho, con una copa de whisky en la mano mientras revisaba algunos documentos.
Se llevó la copa a los labios y tomó un sorbo antes de marcar el número de su otra hija. La llamada no tardó en ser respondida.
—Papá, ¿qué pasa? —preguntó Aisha con su característico tono de fastidio. No era común que su padre la llamara sin previo aviso.
—Aisha, necesito hablar contigo sobre Ariadna —dijo Leonardo, con tono pausado, pero firme.
Hubo un breve silencio d