Leonardo ajustó el nudo de su corbata frente al espejo.
El reflejo le devolvía la imagen de un hombre que no reconocía, completamente distinto. Su rostro, cansado y envejecido por las últimas semanas, mostraba una tristeza implacable. Se pasó una mano por el cabello, acomodándolo con precisión, asegurándose de que todo estuviera en orden. Pero nada lo estaba.
Su vida había cambiado para siempre y nunca se hubiese podido imaginar que todo era su culpa.
Sí… su culpa.
Tuvo que llegar al suelo, to