Camila estaba sentada en el lujoso sofá del salón, observando cada detalle de la casa con cierto asombro. Era una mansión imponente, con techos altos y una decoración sobria, masculina. Nada de esto se parecía a la vida que ella y Ariadna habían compartido en su pequeño hogar.
No sabía si alegrarse con el regreso de Ariadna o preocuparse. Según Ricardo, él la veía bastante bien.
Había llegado hacía apenas unos minutos, ansiosa por ver a su hija. Su regreso había sido una sorpresa, pero al mismo