El valor que espumeaba dentro de su ser se fue desvaneciendo poco a poco mientras se acercaba a la cabaña. A pocos pasos se escondió detrás de un árbol y jaló amara por el brazo para que quedara frente con frente a él.
Ella intentó hablar pero Leo se llevó el dedo índice a los labios negando con la cabeza y con los ojos bien abiertos.
— Está todo apagado —. Señaló ella en un susurro.
— Tal vez duermen — El temblor en su voz lo delató.
Mara le regaló una sonrisa dócil y calló esperando a que e