— ¡Levántalo del suelo!
— ¡ Bestia ! ¡ No ves que no puede mantenerse en pie!
El puño de Vásquez se enterró en su mandíbula con toda la fuerza de su furia. Alice cayó de bruces al suelo.Escupió sangre.
El guarda la tomó por los hombros y ella se tambaleó entre sus brazos.
— Por favor — Le susurró.
— ¡ Vamos! — Arreó Vásquez — Si él no puede cavar su hueco tendrá que hacerlo uno de ustedes dos —. Ordenó, mirando con desdén a sus guardias.
— ¿ Por qué estamos aquí? — Mara miraba a través de l