— Te lo juro.
—No puedo creerlo. ¿ Cómo he sido tan estúpido? He venido hasta aquí guiado por los delirios de una mujer que ha probado en varias ocasiones, estar fuera de sus cabales.
Leo daba vueltas sobre sí mismo mirando a su alrededor la casa vacía.Las sillas estaban volteadas la mesa rota caía ladeada en el piso sucio.
— ¡No! Por favor, tienes que creerme. Estaba aquí, lo tenían encerrado. Están jugando con su mente, y creo que ahora con la nuestra. Desean destruirnos. Va…Vásquez quiere ac