—Lobo —susurró con palidez al verlo acercarse—. No quiero problemas.
—Entonces haz caso a su exigencia —replicó, para mi sorpresa—. No uses tus poderes en la humana y no habrá represalias.
Sentí su brazo envolverme con suavidad, colocándome tras de él. Posesivo, hermosamente posesivo. ¿Había estado escuchando la conversación? ¿Cómo es que no me había dado cuenta de su presencia?
—Es mi mate, puedo hacer con ella lo que me dé la gana.
—No —exclamé con voz amenazante—. Carol está bajo mi protecci