Estaba durmiendo.
Sí, me encontraba durmiendo plácidamente. No quería despertarme. Me sentía cómoda, como si estuviera sobre un montón de esponjosas nubes. Quería mantenerme en este estado por un rato más, por un tiempo más.
Aquí no existían luchas.
Aquí no existían muertes.
Aquí no existía la magia, ni buena ni mala.
Aquí, podía estar en paz.
Soñé con la madre luna, acariciando mi cabello con suavidad. Me mimó como si de su propia hija se tratase, meciéndome en mis sueños, velando por mi segur