—¡Mueve esas nalgas, conejita! —Gritó Nate desde su lugar.
—Cállate.
Entrenarse físicamente por las mañanas no era mi actividad favorita. Cada día, Nate me levantaba y me enviaba al campo de entrenamiento de los vampiros. No era la única entrenando, pero sí era la única entrenada por Nathan.
Tyler se encargaba de los demás, mientras Stuart y Carol se quedaban paseando por los alrededores. Tuve que pedirle a Donovan que me ayudara con respecto a los padres de Carol. Los señores Rivers eran compr