52° Huir.
Portia no entendió al principio qué estaba pasando, observó la silueta de los hombres frente a ellos y uno tenía un arma en la mano, la extendió y le apuntó directo a su cuerpo, pero Carlo, que parecía había entendido perfectamente lo que estaba pasado, se interpuso entre ella y los hombres.
— Esto no es contigo, rubiecito — le dijo uno de los hombres, tenía una voz aguda, como el sonido de una rata y Portia se pegó al cuerpo de Carlo al notar que algo andaba realmente mal. La espalda del hombr